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25/11/2020

Arte Infernal

Actualidad, Rock y Deportes

Marcelo Garay

Día de la Fotografía: estallido, pandemia… ¡dignidad!

Si hay algo que las fotógrafas y los fotógrafos pueden celebrar hoy, en el Día de la Fotografía, es la dignidad. Y me refiero a la dignidad con que a diario defienden su labor, particularmente en el último tiempo. Y lo pongo en la mesa con el obturador a punta de yema, pues son varios y diversos los factores que en la actualidad abruman la labor profesional de las y los fotoperiodistas. Pese a ello, esa dignidad no se mella.

Sin ir muy lejos, recientemente la Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol, bajo pretexto de una “vuelta segura”, luego de meses sin fútbol por causa de la pandemia de la Covid-19, anunció la contratación de un servicio privado y único de fotografías para los partidos y entrenamientos de las Copas Libertadores y Sudamericana, con lo que se excluiría a los trabajadores de la lente de la cobertura de dichos torneos. La noticia fue recibida con preocupación y desagrado por las distintas organizaciones de reporteros gráficos y fotoperiodistas de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador Paraguay y Perú. Las alertas están encendidas.

Lo suyo hizo el Gobierno de Sebastián Piñera cuando, siempre so pretexto de la crisis sanitaria generada por la Covid-19, pretendió restringir la entrega de salvoconductos solo a los grandes medios de comunicación y, con ello, dejar sin opción de cobertura de los acontecimientos que han rodeado la pandemia, a fotógrafos, periodistas y trabajadores de las comunicaciones independientes o de medios alternativos.

Ambos son claros ejemplos de que, en este Día de la Fotografía, las cosas nos están a foco. Como tales, hay que decirlo, son hechos inaceptables. Inaceptables, porque constituyen un intento de monopolizar la información. Porque son fruto de esa práctica fascista de coartar la libertad de prensa y de informar; un atentado inescrupuloso contra la mirada diferente y, lo que es peor, contra la posibilidad de la ciudadanía de tener acceso a productos de calidad y apego a la ética, en forma y fondo. Eso, sin contar que todo ello contribuye, odiosamente, a precarizar todavía más las ya adversas condiciones laborales de las y los fotoperiodistas.

Y si de condiciones laborales precarias se trata, en jerga técnica podríamos decir que éstas están subexpuestas, mal iluminadas… o impresas con desprecio y sin respeto, como gusta el vespertino de las portadas del odio. Entonces ahí, esa dignidad que enarbolé al inicio, debe cobrar fuerza y meterle la velocidad y apertura apropiadas para salir en defensa de los derechos de autor, y revelar así cuán vilipendiados han venido siendo en estos tiempos. Discusión abierta o… “en desarrollo”.

Abierta como la pregunta: ¿qué fue de las decenas de fotoperiodistas heridas y heridos, agredidos, hostigados y/o detenidos desde los inicios de la revuelta de octubre en Chile? Y pregunto por todas y todos: los profesionales, los aficionados, los que aman obturar y registrar “el caos y esta realidad tan charcha”. Todas y todos alcen su cámara hoy y sigan obturando dignidad, pues aún son días de revuelta y, pese a todo, habrá que contarlo a nuestras hijas y nuestros hijos, como si fuera aquel daguerrotipo de hace tantos años.

A Rodrigo Rojas De Negri y José Luis Cabezas.

Texto y Fotografías de Marcelo Garay